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Autoengaño

Sí, sí, seguro: Lo habéis dejado los dos. #Autoengaño.

Un sofá, todas las fotos de vuestros viajes y millones de clínex desparramados por el suelo… ¿A quién no le ha pasado? Sí, que te haya dejado ella… Pero de mutuo acuerdo. Vamos, que es ella quien lo propone, pero eres tú quien aceptas. ¡Que bien que le contestaste con un claro y contundente “Vale, nos damos un tiempo…”!

Además, que te has quedado con el gato de Angora, ése que os encontrasteis en el Parque de Atracciones… Que, por supuesto, os quiere a los dos igual, que vale que solo juega con ella - de mutuo acuerdo también- pero es que sabe que tú eres “más serio”. Bueno, eso y que ella lo soborna con galletas, ¡que así cualquiera…! Pero calma, que lo habéis dejado ¡los dos!

Y es que cuando las cosas se hablan, así da gusto. Que cuando te dijo lo de que “no era por ti, era por ella”, tú no podías estar más de acuerdo. Igual que con lo de que “no quería hacerte daño”, ¡qué feeling! Hasta para cortar pensabais igual.

Además, que esto no iba a ninguna parte, literalmente, que ni ella ni tú teníais coche y era un lío cada vez que quedabais viviendo ella en la otra punta de la ciudad. Mucho mejor ahora, que se ha echado un novio con moto, ¡dónde va a parar! Otra cosa no, pero lo de acercarla a casa, ya está resuelto. Si es que todos los cambios, al final, son para mejor… Y mira tú, de camino ya puedes empezar a flirtear con su amiga, la de Alicante. Que estando con ella, no era plan… Con lo simpática que era… Con sentido del humor, con apartamento en Villafranca…

Va, confieso: me autoengaño. Pero es que es una técnica genial. Con el autoengaño todo está bien, es como pillarse vacaciones de molestias. ¡Y encima, es gratis! Quién iba a desaprovechar una técnica como ésta…

Pero si el Autoengaño tiene algún fallo, es que no funciona con todo…
Sino piensa en ese momento, al final del día, tú ahí, en tu supermercado, delante del lineal de los atunes, listo para comprarte unas latitas e irte a descansar a casa, después de un duro día autoengañándote de sol a sol, con el gato, con su amiga de Alicante….. De repente, te das cuenta, te planteas elegir qué atún comprar, en ese momento todo el autoengaño se te cae.
Porque en el fondo, sabemos que hay cosas con las que no merece la pena jugársela.

Y es que... el autoengaño está muy bien para sobrevivir, pero cuando lo que te apetece es vivir, eliges nuestro mejor atún claro Calvo.

Bueno, si me queda un consuelo, y esto ya sin engañar, es que todos lo hacemos.
Piensa, piensa… Seguro que en menos de 5 segundos ya has encontrado algo que confesar. ¿Te atreves a compartirlo?

Si te gusta cocinar, encuentra aquí tu receta Calvo y sorprende a tus invitados